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Asesor y Docente Astrologico.Cartas Astrales, Revolucion Solar, Tarot, T.R.E, Radioestesia Tlf 04129507468 Valencia, Edo. Carabobo, Venezuela. ASTROLOGIA, la denomino como el estudio de la influencia que la posición y el movimiento de los astros pueden tener sobre las personas: la astrología dice que con los signos del zodíaco se puede saber cómo es el carácter de una persona, su temperamento a traves de su mapa natal en el momento exacto de su nacimiento y prever su futuro.

miércoles, 8 de abril de 2015

LA DIOSA LUNA



Hoy quiero hablarles de la Luna, nuestra hermosa luminaria que vista desde la tierra parece una gran Diosa.

La Luna es un astro que nace y muere, permanece en la oscuridad por tres días y reaparece en el cielo como una especie de triunfo sobre la muerte. Encarnada siempre a este cambio, la Luna es un astro cuya vida esta sometida a la ley universal del devenir, del nacimiento y de la muerte. Igual que el hombre, la Luna posee una historia poética, pues su decrepitud,  como la del hombre, termina con la muerte. Pero la diferencia estriba en que la Luna renace y por lo tanto su muerte nunca es definitiva. Eliade explica que ese eterno retorno a sus formas iniciales y a la periodicidad sin fin hace que la Luna sea el astro por excelencia que marca los ritmos de la vida.

No podemos olvidar el simbolismo de la Luna, el cual se manifiesta en correlación al Sol. Dos de sus caracteres fundamentales derivan, por una parte de que la Luna esta privada de luz propia y la que recibe no es mas que un reflejo del Sol, por la otra de que atraviesa fases diferentes y cambia de forma, por esto simboliza la dependencia y el principio femenino ante lo masculino,  así como la periodicidad y la renovación. Para algunos casos mayas, la Luna figura como madre del Sol, tal es el caso de los tzutales y tzoltziles de Chiapas y es llamado jch`ul me`tik, “Nuestra Sagrada Madre”, pero también es reconocida entre otros grupos, como su esposa; en ambos casos se le da el titulo de “Nuestra Madre”,  “Nuestra Abuela” o bien “La Señora”. Los dos primeros títulos evocan al Popol Vuh, en donde los creadores son llamados “Nuestro Padre y Nuestra Madre”, aunque no se puede decir que en el pensamiento quichè el Sol y la Luna sean esta pareja, pues el texto explica que estos cuerpos celestes aparecen como Hunahpù e Ixbalanquè suben al cielo y se convierten en ambos astros. Los títulos de Gran Madre, Nuestra Madre, aparecen como ya hemos visto, en la mayoría de las fuentes indígenas y tal vez se refiere a la diosa lunar, en su aspecto de diosa madre, deidad de lo femenino, aunque muchos autores con base a mitos actuales han pensado que la Luna, por ser la esposa o madre del Sol, es también copartícipe en la creación. Thompson en su libro "Historia y Religión" afirma que para los mopanes y kekchìes de las décadas de 1950 y 1960, la diosa lunar simbolizaba promiscuidad y que ella y el Sol fueron los primeros en cohabitar sexualmente, además la Luna como la primera mujer, fue la madre y abuela de todo lo creado. Agrega que los mayas prehispánicos y contemporáneos, personifican a la Luna, no como una, sino como dos mujeres, una Diosa joven y su fase creciente, que mejor describe a la Luna Nueva y su fase creciente, y una Diosa Vieja que describe a la Luna Llena y sus menguantes. La Luna también tiene que ver con el destino de los hombres, es ella la que lo teje, la que lo conforma; en algunas fuentes indígenas encontramos claramente su intervención en la vida de los hombres principalmente los que nacen bajo su halo, aunque esta idea parece ser occidental, es probable que existiera el mismo concepto entre los pueblos mesoamericanos, como un aspecto sincrético, vemos que en el Chilan Balan de manì contenido en el codice Pérez, hay una especie de horóscopo referente a los siete planetas y a la parte del cuerpo que rigen, notándose aquí la presencia cristiana, pues es sabido que en el calendario gregoriano, el Lunes es día dedicado a la Luna; esto nos permite conocer algo sobre las creencias de los mayas poco después de la llegada de los españoles, en cuanto al efecto que podía tener la Luna sobre los que habían nacido en un día especifico ya que nos muestra de manera muy clara la influencia del astro en el destino de los hombres, las características físicas y mentales de los que nacen en el día dedicado a ella y también la influencia en la productividad de la tierra. La Luna posee un entorno, siempre regresa al ciclo después de una breve estancia en la oscuridad, “esto hace que sea por excelencia el astro de los ritmos de la vida”. Emite fuerzas que hacen que todas las cosas vivas en la tierra adquieran un carácter prolifero. En las costas regula las mareas, vierte el agua de los ríos y lagos para fecundar la tierra; al amparo de la Luna nueva muchos animales realizan su ciclo reproductivo. Así como avanza por el cielo, la Luna marca diferentes etapas en la vida de los seres vivos y por supuesto de los hombres. Al igual que ellos, nace, crece y muere. Si la Luna influye en la reproducción de las plantas y los animales con más razón participan en la regeneración de la especie humana.
Ixchel e Ischebelyax comparten estas características, han sido relacionados con la Luna, encarnando sus aspectos dialécticos como la muerte y la vida; según algunas creencias, puede ser benéfica al momento de concebir, pero durante el eclipse se torna negativa para el feto que se encuentra en el vientre materno y puede ocasionar que el niño nazca con labio noporino; de la misma manera la diosa luna envía aguas y sequías, salva y destruye las cosechas, despide enfermedades y las cura, es decir, combina y amalgama, pero a la vez separa dos polos o energías opuestas y no solo en este sentido, pues en cuanto a su representación y temporalidad, a veces se presenta vieja y a veces joven.

Diversos autores dicen que existían elementos sexuales en ciertos sacrificios, como aquel donde el Sumo Sacerdote Heria primero a la victima en los genitales y del que podemos encontrar una descripción en el cantar “X” Kolon-che II de el libro de Los Cantares de Dzitbalchè, donde relata la manera en que es muerto un prisionero por medio de un flechamiento. Es posible que las flechas con la que herían al sacrificado fueran elementos de fecundidad, pues la flecha en varios pensamientos religiosos simboliza el falo, y la sangre que brota es el líquido que preña a la tierra. Las flechas se lanzaban directamente al corazón y a los órganos sexuales, aludiendo por tanto a la reproducción, en este mismo libro encontramos varios cantos en donde expresan este vínculo entre la Luna y los humanos. Las bondades lunares eran buscadas principalmente por las mujeres, quienes a través de diversos conjuros y bailes le pedían a la diosa lunar que las ayudase a encontrar un esposo o a tener hijos, utilizando varios símbolos tales como la Luna, la flor de plumería y el agua, por supuesto vinculados a la fertilidad acuática y femenina. En cuanto al sexo masculino en el ritual de los bacabes encontramos un conjuro denominado “Texto para la erección del hombre y es probable que los hayan utilizado para, como dice el titulo “La erección” a fin de que la eyaculacion fuese mejor y así lograr el cometido principal. “Reproducirse”.
La fecundidad de los seres humanos, de los animales y de la tierra ha sido una de las mayores inquietudes del hombre desde los albores de la cultura, preocupación que se ha expresado con acento religioso en una variedad de ideas  y practicas religiosas. En los pueblos mayas como ya se ha mencionado también encontramos esta idea, y es principalmente la Luna la que interviene en estos aspectos: matrimonio, nacimiento, etc.

Cuando hablamos de la luna, debemos abordar en primer lugar las mujeres entendida como símbolo ancestral, podemos ver el símbolo de X / Proserpina que une a todos `imagen del urobórico serpiente. El urobórico serpiente, o el círculo, y el primer símbolo que encontramos en la historia de la humanidad, y el símbolo de todo el contenido, de la imagen de todos los que sigue alimentando a sí mismo, y todo dentro, de alguna manera una parte de ella. Así que la Luna o el femenino en general siempre han hecho que esas bases, fundamentales para volver a algo que, de hecho parte, por el principio lunar y el principio de Eros independientemente de la relación del discurso a dos, la luna siempre se necesita para entrar en una relación, a participar, a ser parte de, de pertenecer, porque nació como principio matriarcal de pertenecer a todo esto.

Se centra tanto en la gestión de las emociones, sólo porque las emociones son el camino privilegiado a través del cual se expresa la luna. Pero al mismo tiempo la parte que ahora nos denigran más, porque algunas emociones se reconocen como positiva y se puede expresar, pero algunas emociones definitivamente no son vistas como positivas. Ejemplo: Para hoy nos denigran fuertemente la ira, que es todavía la emoción más similar al dolor, desde el punto de vista de la física. Denigrar la ira, nos condenamos a una forma de entretenimiento a un punto de vista psicosomático.
La necesidad interior de la luna es bastante diferente de la del sol. La necesidad interior de la luna es aquello que nos induce a encontrar la construcción de relaciones, para tener un espacio donde se puede vivir pacíficamente sus emociones, a ser capaz de encontrar un espacio en el que ponen sus raíces, donde se puede crear cualquier cosa, alimentar y hacer crecer.
La luna está profundamente ligada a la vida para dar vida, para mantener con vida, para continuar, para volver constantemente para volver a abrir y podar un ciclo nuevo. Este símbolo de la alimentación es un símbolo que siempre hemos leído en la luna.
El cerebro emocional y la parte más estrechamente vinculado a la luna, y la parte que viene en séquito a nuestro apego, nace con la evolución del hombre y los animales superiores, que desarrollan un contacto y una relación profunda con una figura de referencia que es obviamente la madre. Esto significa que en el animal, aunque no llegamos a la sofisticación que los seres humanos, encontramos desde la perspectiva de toda la función cerebral,  apego, mamíferos que tienden a criar a sus hijos, cuidarlos, protegerlos, darles de comer, defenderlos, tener una relación muy clara. Un poco híbrido se muestra en su esfera de los mamíferos, estamos en una situación en la que nacemos y necesitamos un período muy largo de total dedicación, al menos durante un año no somos capaces de comer por sí solo, no somos capaces de caminar por la cual somos empleados de una figura externa.
Esta cara en el mundo matriarcal y muy visible, que como niños repiten simbólicamente esta primera faz del mundo matriarcal en la que somos completamente dependientes, así como el hombre era completamente dependiente de la naturaleza. En la siguiente fase de la luna sigue teniendo una extraordinaria importancia.
La luna está profundamente ligada a la vida para dar vida, para mantener con vida, para continuar, para volver constantemente para volver a abrir y podar un ciclo nuevo.

El simbolismo lunar es tan amplio que no terminaría nunca de hablar sobre el tema, pero podría resumir diciendo que la Luna es la máxima expresión de la energía femenina, presente en hombres y mujeres, el útero, un lugar de crecimiento, la vivencia de la maternidad o de la madre. La seguridad, la confianza, el hogar y la patria, la alimentación, la nutrición y la manera que nos sentimos apoyados por el mundo, La emoción mas intima, el mundo inconsciente, la memoria, la receptividad psíquica o emocional. La regeneración periódica, la muerte y la resurrección, el cambio...

Por
Nancy Jiménez
Astróloga



Fte. Las Señoras de la Luna, Nohemí Cruz Cortes,
      Tu signo Lunar, Octavio Dniz
      Diccionario de Símbolos